Baños de leche: Este tipo de baños es recomendable para personas que tienen la piel muy seca, conservando la capa que protege nuestra epidermis sin dañarla.
Se debe echar de dos a tres litros de leche entera en la bañera y llenar el resto de agua.
Baños de sal, leche y miel: El baño de sal, leche y miel es un baño muy hidratante. Se debe verter en la bañera un litro de leche entera, una taza de miel y una taza y media de sal. Llenar la bañera con agua caliente, preferiblemente a 38º C. Se debe procurar de no sumergirse más de quince minutos.
Baños de aceite: Si tu propósito es tonificar el cuerpo o aliviar molestias musculares, los baños de aceite es la mejor opción. Actúan en el agua caliente emanando vapores que respiramos, estos aceites pueden encontrarse en perfumerías especializadas o bien en farmacias. Es recomendable llenar primero la bañera y por último echar el aceite para evitar que se evapore demasiado rápido.
El aceite de romero es un buen activador de la circulación. Si por el contrario necesitamos tranquilizarnos después de una época de estrés se recomienda la manzanilla o la lavanda. El tomillo es recomendable para combatir los resfriados.
Baños de hierbas: Para hacernos un baño de hierbas, primero deberemos colocarlas en un paño de algodón o muselina y atarlo en el grifo de la bañera, de esta manera al ir cayendo el agua caliente irá mojando las hierbas e impregnando el agua. Hay que saber escoger cada tipo de hierbas según el efecto deseado, por ejemplo:
La manzanilla alivia las inflamaciones musculares y de articulaciones. También la menta actúa como desentumecedor de los músculos. La lavanda, como decíamos antes del aceite, tiene un efecto sedante.
Baño de sales: Este tipo de baño se utiliza para desintoxicar la piel y también para tonificarla. Se debe disolver 250 g. de sales en el agua de la bañera y disolverlo bien. No se debe permanecer en el agua más de 15 minutos.
Es recomendable aplicar una exfoliación de la piel después de este tipo de baño para reforzar sus efectos.
Una recomendación importante es que después de habernos dado cualquiera de estos baños, apliquemos una crema hidratante para evitar que la piel se reseque con el efecto del agua caliente.